sábado, 21 de noviembre de 2009

La aventura de ser maestro

La aventura de ser maestro me hizo recordar uno a uno los momentos de mi vida como docente, mientras lo leía, sentía que tenía ante mi un listado cronológico de mi quehacer docente e inclusive, sentía deseos de marcar cada uno con una afirmación o como se dice "palomear" para ver todo lo que ya había hecho.

Los elementos coincidentes me hicieron pensar en un crecimiento que se va perfilando conforme vamos venciendo obstáculos, identifícando nuestras debilidades y nuestras fortalezas.

Así, ya no me sentí sola cuando leí el mismo temor, el nerviosismo e incluso la petulancia de un "erudito" ante la barbarie de cincuenta adolescentes, "el escandalo de bajar mi nivel a su miníma expresión" es lo que siempre discutía y sigo discutiendo.

Los diferentes peldaños que subimos o bajamos nos hablan de nuestros aciertos y errores. En la busqueda de nuestra identidad a veces nos quedamos mucho tiempo en un escalón por temor a dar el siguiente paso o dudamos y regresamos al pie de la escalera, esto es cuando las frustaciones nos dicen que equivocamos el camino o deberiamos de dedicarnos a otra cosa; en cambio hubo ocasiones en que subimos de dos en dos los escalones y fue cuando las satisfacciones nos dijeron-que no había mejor profesión que ser maestro.

Por ello no hay mejor ventura que iniciar una aventura todos los días.

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